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-     Escrito por marcelo

Cinta de lujo Mobia

Mi mujer es una señora realmente lujosa. Ustedes pueden imaginarse, mi padre me hubiera matado si me casaba con una empleada aunque es verdad que mis empleadas son tan o más bellas e inteligentes que mi mujer. Ahora que lo pienso ellas han criado a mis hijos, me han apoyado en malos momentos financieros, han aguantado tormentas, vientos y huracanes, tsunamis y todo tipo de temporal. En cambio mi mujer en todos esos casos viaja, compra, escapa, tiene un té, una reunión, un negocio que atender. Pero debo admitir que mi mujer tiene una figura espléndida. Eso sí. Es ella y su cuerpo, su cuerpo y ella. ¡Que muñeca!

No deja de hacer ejercicios. Día y noche camina por la cinta porque dice que así llega mejor a recorrer todos los shoppings porque de otro modo queda cansada en el primer piso. Además cuando hay ofertas, corre desesperada para llegar y no perderse nada. Todo su entrenamiento se basa en aprovechar mejor las oportunidades que la vida le pone adelante.

No tenemos un sistema de cinta simple, sencillo, común y barato. Nada de ello. tenemos una máquina realmente increíble llamada Mobia de unos $2.000 dólares que simplemente los vale. Gracias a nuestro aparato para hacer ejercicios físicos no solo mi mujer está bárbara, sino que también entrenamos a nuestras empleadas para que alcancen a los chicos cuando se escapan, que lleguen más descansadas y en forma para nuestras reuniones nocturnas con la familia y es verdad… para que estén más bellas. ¡Y qué bellas que están! Tan bellas como mi mujer o más. Debo admitir que quiero mucho a mis empleadas.

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Cinta de lujo Mobia
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